Los medios de comunicación se dedican todo el día a hablar de las cosas que son buenas para la marca España y las que no, lo repiten un día sí y otro también para que esto se grabe (como tantas otras cosas) en el subsconciente del ciudadano, relegándonos a meros objetos, es decir, cosas que se utilizan y se dejan de utilizar dependiendo de si a la marca le interesa o no, el problema que eso como el “orballo” que se dice en mi tierra, va calando (son los maestros del marketing), y al final acabamos creyéndonos que lo que no les gusta a ellos, es lo que no nos gusta a todos.
Miren ustedes mi país se llama España, y tiene ciudadanos no productos, y el país que yo quiero y por el que lucho todos los días, en las calles, en el trabajo, y en cualquier espacio en el que pueda expresarme, es donde paguen más los que más tienen, un país en el que los corruptos acaben en la cárcel, un país en el que la educación y la investigación sean el motor del futuro, en el que la sanidad sea universal, que se proteja a los más débiles, y en el que los ciudadanos decidan sobre lo que hay que recortar y lo que no hay que recortar.
Quiero un país del que me sienta orgullosa, porque los jóvenes no tengan que emigrar, un país en el que la creación de empleo sea una prioridad, con medidas rigurosas para empresarios piratas que basan su riqueza en eliminar derechos, y rebajar salarios para que ellos puedan tener casas de lujo, yates, etc., todo eso a costa de los trabajadores y gracias a gobiernos que les permiten todo eso.
Quiero un país en el que cualquier ciudadano dependiente se sienta persona y no objeto, a los que se les quitan y se les ponen ayudas, según le parezca al gobierno de turno.
En fin, quiero un país en el que lo primero sean sus ciudadanos, es decir, los que mantenemos el estado y no la tomadura de pelo y el país de chirigota en que lo han convertido ustedes.
Y a todo esto… Bárcenas ¿Qué?... ¿Meditando su futuro? Me da a mí que será otro de los que saldrá diciendo, que lo de los millones en Suiza, no es lo que parece y que dos más dos son cinco.

