Hoy, 16 de junio, nos movilizamos por una Europa y por una España por y para los ciudadanos. Para exigir políticas al servicio de las personas, que busquen el progreso y el bienestar social.
Este acto, tiene lugar también en otras ciudades españolas. Se suma a la semana de movilizaciones convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en todos los países de la Unión Europea para exigir una Europa más social y democrática, en la que se prioricen las políticas de empleo y la protección social.
Llevamos tres años de políticas de austeridad a ultranza, políticas antidéficit, que se traducen en fuertes recortes sociales y laborales ¿cuál es el resultado?
Varios países de la UE están en quiebra económica, el paro no deja de crecer. Hay más precariedad, menos protección a las personas, menos oportunidades, más desigualdades, menos servicios públicos, más pobreza, más recesión y, como consecuencia de todo ello, más tensión social.
El fracaso de estas políticas ya es palpable. No sirven para arreglar ningún problema sino que agravan los que ya existen y crean otros nuevos.
El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido ya que se equivocaron con Grecia, aunque la Comisión Europea no lo quiera reconocer. Y esto es así porque las políticas que se están aplicando obedecen a una ideología concreta. Están al servicio de los grandes intereses financieros y especulativos y están llevando a Europa a un suicidio económico y a un desastre social de proporciones incalculables.
A esto se une el acusado deterioro de los servicios públicos y del Estado de Bienestar, los recortes en sanidad, en educación, en dependencia, en servicios sociales, en la justicia, en la atención a las personas.
La situación del desempleo no se resuelve con el contrato único, ni con minijobs, ni con salarios mínimos para los jóvenes, ni llevando a niveles de esclavitud, con sueldos al margen del SMI, a numerosos colectivos de trabajadores. Y por supuesto, tampoco reduciendo las pensiones.
Los días 27 y 28 de este mes tendrá lugar una nueva cumbre comunitaria, que reúne a todos los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE). Esta cumbre debería servir para dar un cambio de rumbo. Es hora de que las instituciones europeas se sacudan su incapacidad manifiesta para hacer frente a los dictados de Alemania y su canciller, Ángela Merkel, y aprueben medidas enérgicas a favor del crecimiento y el empleo. Y que se cumplan, que no se conviertan en papel mojado como en ocasiones anteriores.
Es necesario que se ponga en marcha urgentemente un plan de choque europeo de inversiones, complementado con planes de empleo para jóvenes; que se asegure la financiación de los países y las empresas, con garantías solidarías de los Estados y del BCE; y que la reforma de la UE incorpore una fuerte dimensión social en la que se inscriban los derechos sociales y laborales básicos.
Los pensionistas ya están soportando recortes, incluido el copago sanitario. Las pensiones en España son bajas y muchos de nuestros mayores viven por debajo del umbral de la pobreza. Otros mantienen a sus familias, porque su pensión es el único recurso económico que entra en el hogar. Por eso, si hay nuevos recortes volverá a caer el consumo, la actividad y el empleo.
La voracidad neoliberal de las políticas europeas es insaciable por eso hay que decir ¡basta!
Somos muchos, una gran mayoría, estamos unidos y tenemos alternativas. Por eso exigimos:
Un programa de recuperación europeo, indispensable para restaurar el crecimiento sostenible y combatir el paro.
Poner fin a los recortes en el gasto público, la protección social y los salarios, porque son injustos, aumentan el desempleo, las desigualdades y la pobreza y agravan la recesión.
Un cambio de modelo productivo, poniendo fin a la competitividad en base a bajos salarios y condiciones laborales precarias.
Un plan de inversiones para estimular el crecimiento y la creación de empleo, promover el diálogo social y la negociación colectiva en todos los ámbitos.
Una fiscalidad gradual y redistributiva sobre los ingresos y la riqueza. El fin de los paraísos fiscales, la evasión de impuestos, el fraude fiscal, la corrupción y el trabajo no declarado.
Reforzar las redes de protección social para atender a las personas que peor lo están pasando.
Preservar el consenso sobre nuestro sistema público de pensiones.

